Cláusulas abusivas, pagos retenidos y opacidad: los conflictos legales que crecen entre influencers y agencias

Elia Cuatrecasas
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4/6/26
Guía / Consejos

Las consultas legales relacionadas con los contratos de representación entre creadores de contenido y agencias no han dejado de crecer. El patrón se repite con frecuencia: un influencer firma su primer contrato cuando aún está empezando, sin asesoramiento jurídico especializado, impulsado por la ilusión de crecer y acceder a grandes marcas. Esa urgencia por dar el salto hace que, en ocasiones, se acepten condiciones que con el tiempo se convierten en un problema.

No es raro encontrar contratos con exclusividades muy amplias, duraciones excesivas, renovaciones automáticas o penalizaciones económicas importantes para quien decide cambiar de agencia. En algunos casos, la agencia pretende seguir cobrando comisiones incluso una vez extinguida la relación contractual. Como cualquier otro contrato, estos acuerdos deben respetar los principios de buena fe y equilibrio entre las partes.

Porcentajes poco transparentes

La labor de una agencia consiste en abrir oportunidades comerciales, negociar campañas y gestionar la relación con las marcas a cambio de una remuneración, normalmente estableciéndose porcentajes de lo obtenido por cada campaña.

El problema surge cuando los porcentajes pactados son muy elevados o cuando la agencia aplica comisiones sobre colaboraciones que el propio influencer ha conseguido directamente. También son habituales los descuentos bajo conceptos genéricos de "gestión", "coordinación" o "fees internos", sin una explicación clara de su origen. La falta de detalle y acreditación en las liquidaciones es una de las principales fuentes de conflicto.

Cuando la marca paga pero el influencer no cobra

Probablemente, la reclamación que más está creciendo tiene que ver con los pagos. En muchas ocasiones, lo habitual es que la marca no pague directamente al creador de contenido, sino a la agencia de representación, que posteriormente liquida la cantidad correspondiente al influencer descontando la comisión pactada. Por tanto, la agencia suele ser la única que conoce el importe real de la campaña, recibe directamente el pago y gestiona la posterior liquidación al representado. Además, es frecuente que el contrato establezca que la agencia no está obligada a pagar hasta haber cobrado previamente de la marca, trasladando al influencer el riesgo del eventual retraso o impago del cliente.

A ello se suma que algunos contratos excluyen expresamente cualquier responsabilidad de la agencia por esos retrasos e incluso prevén que el creador renuncie a reclamar intereses o compensaciones.

La opacidad sobre el importe real de las campañas

Otra cuestión que cada vez genera más controversia es la falta de acceso a la documentación económica. No son pocos los creadores que desconocen cuál ha sido el presupuesto finalmente aceptado por la marca, si se han aplicado descuentos comerciales o cuál es exactamente la base sobre la que se calcula la comisión de la agencia.

En algunos contratos, además, la comisión se calcula sobre el importe bruto de la colaboración y se prevé la posibilidad de descontar determinados gastos profesionales o de producción, lo que puede reducir de forma significativa la cantidad finalmente percibida por el influencer. La consecuencia es evidente: el creador depende por completo de la liquidación que le facilita su representante y carece de elementos objetivos para comprobar si esta refleja fielmente las condiciones económicas pactadas con el cliente.

¿Qué conviene revisar antes de firmar un contrato de representación?

La experiencia demuestra que la mayoría de los conflictos podrían evitarse si determinadas cuestiones quedaran claras desde el principio. Antes de firmar, es recomendable prestar especial atención a los siguientes aspectos:

1. El sistema de cobro y liquidación


La fórmula más transparente es que la marca pague directamente al creador y este abone después la comisión a la agencia. Si el modelo es que la agencia cobre primero, el contrato debería reconocer expresamente el derecho del influencer a conocer el importe íntegro de la campaña, acceder a las comunicaciones entre la marca y a agencia, a las facturas y obtener la documentación que justifique los pagos recibidos.

2. El porcentaje de la agencia


Debe quedar perfectamente definido sobre qué importe se calcula la comisión (bruto o neto), qué gastos pueden descontarse y si la agencia tiene derecho a percibir comisión sobre colaboraciones captadas directamente por el creador o una vez extinguida la relación contractual.

3. Los derechos de imagen y el uso del contenido


Es fundamental delimitar quién puede explotar las fotografías, vídeos o publicaciones creadas, durante cuánto tiempo, en qué territorios y para qué campañas. No es infrecuente que el contenido siga utilizándose meses después de finalizar la colaboración.

4. Los incumplimientos y los plazos de pago


El contrato debería fijar un calendario claro de liquidaciones y prever consecuencias si la agencia demora injustificadamente el pago o incumple sus obligaciones de información.

5. La jurisdicción y la ley aplicable


En un sector donde muchas agencias operan internacionalmente, conviene comprobar qué juzgados serán competentes para resolver un eventual conflicto. No es raro encontrar sumisiones a tribunales de otras provincias o incluso de otros países, lo que puede dificultar enormemente el ejercicio de cualquier reclamación.